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ALABANZAS AL SISTEMA TRIBUTARIO ESPAÑOL

Escrito por isotelia 16-12-2016 en juridica. Comentarios (0)

Por una vez y sin que sirva de precedentes me gustaría romper una lanza a favor de nuestro sistema tributario, aun cuando sea en un aspecto bastante concreto. Si seguís este blog y nuestra “línea editorial”, hemos de reconocer que no somos muy partidarios, en general, de las normas tributarias y de quienes velan por su cumplimiento. Sin embargo, las posibilidades que tenemos de recurrir las decisiones de un órgano tributario son bastante amplias  ante  la posibilidad última de acudir al Tribunal Económico Administrativo, ya sea este central o regional.

En efecto, si una delegación de hacienda nos abre un procedimiento de liquidación provisional por considerar que hemos presentado algún impuesto de forma incorrecta, podemos primero emitir alegaciones, y después en caso de que éstas no se atiendan  interponer recurso de reposición ante el mismo organismo. Tampoco os vamos a engañar. En esta fase nos encontramos con la típica incompetencia funcionarial española que tan insistentemente denuncio en este blog. Es muy difícil que nos den la razón aunque la tengamos ya que se van a limitar a confirmar sus propios argumentos sin ni siquiera entrar a valorar los nuestros.

Pero a partir de aquí se nos abre una posibilidad que es la realmente meritoria. Podemos acudir a los tribunales de justicia o interponer una reclamación económica administrativa ante el Tribunal Económico Administrativo regional o central dependiendo del importe de la deuda tributaria. Yo con carácter general  recomiendo acudir a esta última vía. Si bien, los Tribunales Económicos Administrativos son organismos administrativos y por tanto no son completamente imparciales, lo cierto es que están formados por verdaderos profesionales, normalmente abogados del estado, que resuelven motivadamente y que no rechazan nuestro argumentos  por sistema. De hecho este despacho gracias por supuesto a la profesionalidad y conocimientos de sus integrantes ha ganado varios asuntos en dichas instancias. Y en cualquier caso después de su  resolución siempre nos queda acudir a la vía jurisdiccional.

Me cuesta pensar que en otros países exista un sistema parecido con tales garantías.

Como no todo podía ser positivo hemos de señalar que las resoluciones de estos tribunales tardan una eternidad en producirse, lo cual en algunos casos puede que nos llegue incluso a convenir.

También debemos mencionar que desde el momento en que una resolución es firme, esto es desde el momento en que cabe interponer el recurso de reposición hay que pagar la deuda tributaria, salvo que la garanticemos o se trate de una sanción que no habrá que pagar hasta que se agote la vía administrativa completamente.


Eduardo Braojos Collado


REGIMENES MATRIMONIALES

Escrito por isotelia 17-11-2016 en juridica. Comentarios (0)

REGIMENES MATRIMONIALES

En nuestro ánimo de continuar con nuestro asesoramiento integral y facilitar o, al menos, mejorar la vida de nuestros clientes y lectores de este blog, me he planteado el tema de tratar el matrimonio. Este es un tema espinoso y con numerosas ramificaciones, pero dado el carácter de este blog nos centraremos brévemente en sus aspectos económicos, sobre todo desde el punto de vista de un empresario. Si es imprescindible casarse, y digo imprescindible por que casarse no deja de ser en ocasiones una complicación innecesaria en la vida, debemos tener presente que existen 3 regímenes matrimoniales, esto es tres sistemas que regulan los efectos económicos del matrimonio.

 En primer lugar, el régimen de gananciales, que a grosso modo,  implica es que desde el inicio del matrimonio todas las rentas ganadas por ambos cónyuges, y en consecuencia  también lo adquirido por ellas son gananciales, salvo alguna excepción como herencias o indemnizaciones por accidentes, que serán privativas. Por  el contrario, el régimen de separación de bienes implica que no hay en nada en común, más allá de lo que los cónyuges pudieran acordar respecto a los gastos comunes .Por último, el régimen de participación que consiste en que cada uno de los cónyuges participan en las ganancias de las “originadas” en el matrimonio por mitad. En España es un régimen prácticamente residual.

Pues bien,  para que rija un régimen matrimonial que no sea el de gananciales debe ser mediante elección expresa a través de unas capitulaciones matrimoniales realizadas en una notaria antes o después del matrimonio, preferiblemente antes pues si no habría que liquidar la sociedad de gananciales después. Si se otorgan antes del matrimonio hay que casarse antes de seis meses. Hemos de puntualizar que en Cataluña ocurre justo al revés, si no se pacta en contrario el régimen que rige es el de separación de bienes.

Con carácter general, y al margen de consideraciones éticas y morales, cuando estamos ante un matrimonio en el que alguno de sus cónyuges son  empresarios lo más lógico es pactar un régimen de separación de bienes, principalmente  por dos motivos. Primero como garantía del patrimonio del otro cónyuge en deudas originadas por su actividad empresarial. Si bien nadie debe responder de las deudas de otro aunque sea tu cónyuge, nuestra legislación permite a un acreedor incluso instar la  liquidación de una sociedad de gananciales para embargar la parte que le corresponda al deudor en ella.

Y  en segundo lugar por mantener en exclusividad la titularidad de las actividades empresariales, pues todas las empresas o negocios iniciados durante la existencia de una sociedad de gananciales tendrán carácter ganancial, así como los ingresos de los negocios que se hubieran iniciado antes de esta.


COBRO DE FACTURAS

Escrito por isotelia 13-11-2015 en juridica. Comentarios (0)

Uno de los problemas más graves a los que se enfrentan los empresarios en este país, ya sean sociedades o personas físicas, es al incobro de los servicios prestados. No me estoy refiriendo en este caso al retraso en el cobro. En teoría, el cobro de una factura no puede demorarse más alla de los 60 días, ya sea el deudor un empresario o una administración publica. Sin embargo todos sabemos que eso no es mas que una quimera y que los plazo se eternizan, pero en fin, más vale tarde que nunca. Pero es claro que es mucho peor que no te paguen. Entonces que hacemos. Mas alla de farragosas disquisiciones teóricas este blog pretende acercarnos a este tipo de problemas de la forma más pragmática posible. Cuando nos encontramos ante un impago debemos de partir de la base que debemos agotar las vías “amistosas de cobro”. Aunque  nos suponga cierto conflicto moral no nos queda más remedió que intentar poner buena cara y solicitar,  rogar,  y, en última instancia, amenazar. Cuando nos cansemos de esta via deberíamos acudir a un profesional. Lo primero que este debe intentar es mandar al deudor algún tipo de requerimiento, a veces funciona, imagino que por la intimidación que producimos los abogados. Por cierto este es un servicio que nosotros ofrecemos gratuitamente a nuestros clientes.

 Si no funcionan, no nos queda más remedio que interponer algún tipo de procedimiento judicial. Con carácter previo, siempre recomiendo preguntarse si el deudor es mínimamente solvente, pues si  no mejor olvidarse. Una vez que demos ese paso debemos tener en cuenta que existen varios tipos  procedimientos judiciales. Si el trabajo esta sustentado en una letra de cambio o un cheque se puede acudir directamente a un procedimiento cambiario, que es un procedimiento  sumario, ejecutivo y relativamente rápido. Si no es asi podemos acudir a un procedimiento declarativo que, en función de si es más o menos de 6000 euros,  será ordinario o verbal. Pero nuestro legislador  incorporó un nuevo tipo de procedimiento para el cobro de las facturas, el procedimiento monitorio. He de reconocer que la idea es buena, basta con una mera factura o documento similar, no requiere abogado o procurador y es rápido. El problema como siempre es  su puesta en funcionamiento, principalmente se generan problemas con las notificaciones, que muchas veces se eternizan.

 Bueno una vez expuestos los procedimientos, vamos a la verdadera dificultad en su puesta en marcha. Recordar que hay que partir de la premisa de que, en España,  es más fácil ganar un pleito que cobrarlo. Sea cual sea el procedimiento, finalmente tendremos una resolución que se debe cumplir, y si no se cumple voluntariamente en el plazo legal, 20 días hábiles, hay que iniciar un procedimiento de ejecución. Se puede ejecutar por la cantidad debida más un treinta por ciento en concepto de intereses y costas. En este caso si se superan los 2000 euros si hay que contar con abogado y procurador. El problema es que las ejecuciones no son lentas, son lentísimas. Ello como siempre es debido a la dificultad de la materia, hay que investigar los bienes de un deudor, situación en la que generalmente es difícil que aparezcan bienes de cualquier tipo, a la endémica falta de medios, y a que las ejecuciones es un tema totalmente secundario para los tribunales.

Entonces, como debemos actuar?. Lamentablemente y es triste decirlo, no me queda más remedio que aconsejar acudir al procedidito monitorio, que no implica gastos, al menso en la primera fase, rezar para no tener que llegar a la ejecución, pero si no fructifica, concienciarse que nos toca sufrir un largo y frustrante periodo de ejecución 


Estado de la Administración de Justicia

Escrito por isotelia 07-09-2015 en juridica. Comentarios (0)


Teniendo en cuenta que esta es mi primer entrada en nuestro blog, he considerado que no podía empezar de otra forma que no fuera una reflexión general sobre lo que constituye la mayor parte de mi negociado, esto es, la lucha diaria en los tribunales de justicia. En muchas ocasiones, y por muchas personas distintas, se suele decir, la mayoría de las veces, con auténtica desesperación o cabreo, que el estado de la justicia española es lamentable. Es injusta, lenta, desfasada y plagada de obstáculos. Pues bien, en mi calidad de profesional jurídico,  no tengo más remedio que compartir la mayoría de dichos reproches. La justicia es lenta, lenta no, eternamente lenta. A día de hoy en la jurisdicción contenciosa administrativa, esto es en los procesos frente a la administración, nos están designando los juicios a dos años vista, en la civil a 7 u ocho meses y en la laboral, dependiendo la materia, nos citan para más de dos años. De la penal mejor ni hablar. A ello hay que añadir el tiempo de tramitación del propio proceso, o del dictado de la sentencia cuando se han practicado todas las pruebas. En suma, una eternidad.

Que la administración de justicia está desfasada y está plagada de trámites innecesarios y absurdos es  tan evidente que basta acercarse una mañana a una secretaria de un juzgado para ver como funcionan. Para muestra un botón, a día de hoy el correo electrónico es el gran desconocido de los tribunales.

Que la justicia sea injusta, valga la contradicción, es más cuestionable. Ante todo, hay que decir que generalmente las sentencias responden al sentido común y al dictado de las propias normas jurídicas, y son excepcionales los casos más flagrantes de injusticias que las hay. Por supuesto, todo ello contando con la ayuda inestimable de unos buenos abogados, como son los del despacho del que suscribe, dicho todo ello con innecesaria modestia.   Pero desde el momento en que la sentencia es lenta ya estamos entrando en el terreno de la injusticia, circunstancia esta que se lleva al extremo cuando se trata de ejecutar una sentencia para el cobro de alguna cantidad. Como suelo decir muchas veces en España es más fácil ganar un pleito que cobrarlo.

Las razones de tan lamentable estado de la justicia, con todas las matizaciones,  y sin extendernos demasiado, a mi juicio son tres.  En primer lugar, la falta de medios. Los tribunales de justicia, normalmente están situados en lugares anticuados, pequeños, poco prácticos, faltos personal, desde jueces hasta personal administrativo, y con  sistemas informáticos y digitales anticuados y poco prácticos. En segundo lugar los poderes públicos que se dedican a politizar la justicia, a retocar sus órganos de gobierno constantemente y vomitar tal cantidad de normas de todo tipo que son imposibles de asimilar. Y por último, pero no menos importante, la desidia de nuestros amados funcionarios. Para un profesional de la justicia es exasperante la actitud de muchos de los funcionarios de la justicia, generalmente, el personal administrativo, que por decirlo suavemente, no emplean la intensidad debida en su trabajo.

Aun a riesgo de parecer pretencioso, y dicho sea con toda humildad,  propondría como alguna de las medidas a tomar, racionalizar el numero de normas, menos normas pero más claras, aumentar el presupuesto de la administración de justicia, dotarla de más medios, tanto materiales, como humanos, modernizarla, profundizar en una autentica independencia del poder judicial, y por último reformar el estatuto del personal de justicia de forma que se pueda elevar notablemente el nivel de exigencia de productividad y eficiencia.

Esperando que estas líneas hayan sido de su interés aprovecho para saludarles hasta una nueva entrada en nuestro blog.

  

 

   Eduardo Braojos Collado

Letrado Servicios Jurídicos Isotelia